
Fui para trabajar, y fue una locura, imagináos la emoción de los últimos minutos sumada a la prisa que tenía, porque el partido terminaba a las 22:45, y tenía que recoger las declaraciones de todos los jugadores para emitirlas en directo en el programa. Normal que Josep dijera ayer al principio que había llegado atacada.
Cuando termina el partido los periodistas nos bajamos rápidamente a la zona mixta (los que seguís normalmente el programa ya sabréis que es el lugar donde nos juntamos periodistas y futbolistas), y tenemos que esperar a que los jugadores se duchen y se cambien, os podéis imaginar que algunos tardan muuuucho en salir.
Por ejemplo, en el Madrid el que siempre siempre sale el último es Raúl, otro que también tarda bastante es Miguel Torres, o Sergio Ramos. Y por el contrario Higuaín, Pepe y Guti suelen tardar poquito.
Recuerdo una anécdota del año pasado: Heinze llevaba poco tiempo en el Madrid y hubo un día en el que, tras el entrenamiento, era él quien tenía que comparecer en la rueda de prensa. Estuvimos esperando 2 horas desde que terminó el entrenamiento hasta que por fin apareció, y hubo una compañera que, muy enfadada, le recriminó por habernos hecho aguardar tanto tiempo, algo que al jugador le sentó fatal ya que, por lo visto, había estado en el gimnasio y luego tuvo sesión con el fisioterapeuta, pero claro, nosotros eso no lo sabíamos... al final todos felices, porque por suerte Heinze es de los que habla claro y dice lo que piensa, algo que, por desgracia, no abunda.
Ayer tras el partido entre el Real Madrid y el Getafe no tardaron en salir los jugadores, asi que, hasta las 23:30, hora en la que me tuve que venir al programa, conseguí grabar las declaraciones de Soldado, Granero, Pepe, Manu del Moral y Gago. Me vine contenta porque eso suponía que vosotros podríais ver lo que decían los jugadores antes que nadie.
Fue una noche rara, es difícil, después de ver lo que hizo Pepe, decir que es una gran persona y que siempre tiene buenos detalles y es educado con todo el mundo. Estuvo mal, muy mal, fatal, lo que hizo, pero es de humanos equivocarse, y estoy segura que todavía se está arrepintiendo. Aunque seguramente ni para Casquero ni para Albín, esto sea suficiente.
Espero que hechos como el de ayer no se repitan en el fútbol, un deporte que nos encanta por ser eso precisamente, un deporte, con muchísima competitividad y rivalidad, pero eso sí, sana.
Un abrazo