
Baba me dijo que le encantaba el programa, y que nos veía todas las noches, dejando entrever una extraordinaria timidez y los ojos de una muy buena persona.
"¿Te quedarás al programa?"
"Si puedo, me encantaría verlo un ratito..."
No me esperaba esa "Llave del vestuario", ni aquella historia, ni mucho menos todos los mensajes de cariño que llegaron para Baba Sule... me encantó verle allí sentado, y después del programa, me confesó, una vez más, que Petón había sido todo para él, el que más le había ayudado, y me pareció algo admirable.
Baba Sule ayer nos dio una lección de humildad, y de lo importante que puede llegar a ser el fútbol para alguien. Su sueño se truncó, pero aún hoy sigue ligado a este mundo, un mundo que tiene muchas cosas por lo menos, cuestionables, pero en el que lo importante es disfrutar, y ser feliz, ya sea jugando al fútbol o, simplemente, viviéndolo.